Descubre los juguetes para bebés más molones para estimular su aprendizaje en sus primeros meses de vida.

La estimulación temprana a través del juego se considera un requisito básico para el óptimo desarrollo del cerebro del bebé, ya que potencia sus funciones cerebrales en todos los aspectos (cognitivo, lingüístico, motor y social)

El cerebro d...

Descubre los juguetes para bebés más molones para estimular su aprendizaje en sus primeros meses de vida.

La estimulación temprana a través del juego se considera un requisito básico para el óptimo desarrollo del cerebro del bebé, ya que potencia sus funciones cerebrales en todos los aspectos (cognitivo, lingüístico, motor y social)

El cerebro de un  niño necesita desarrollarse y su crecimiento está estrechamente relacionado con el tipo, cantidad y calidad de los estímulos que va a recibir, especialmente en su etapa más temprana.

Una de las principales caracteríasticas del cerebro de los niños es su plasticidad que les permite establecer conexiones neuronales con más facilidad, rapidez y eficacia. Cuando esto no sucede en el primer año de vida del bebé puede tener consecuencias para el desarrollo óptimo de sus habilidades.

A través del juego con el niño ponemos en marcha la estimulación del área motora, sensorial, social y lingüística. El máximo desarrollo neuronal está comprendido entre el nacimiento y el tercer año de vida, para luego ir poco a poco disminuyendo hasta llegar a los seis años, momento en el que las interconexiones neuronales del cerebro ya están prácticamente establecidas y los mecanismos de aprendizaje se asemejan a los de un adulto.

Los niños nacen con un gran potencial y somos los adultos los que tenemos que aprovechar esta oportunidad en su proceso madurativo.

¿Qué podemos desarrollar a través de juego en su primer año de vida?

- Área motora -

Durante el primer año de vida se producen cambios asombrosos en el desarrollo del bebé. Al nacer disponen de los reflejos primarios que provocan conductas reflejas. Estos dan paso a conductas voluntarias de un nivel jerárquico superior. Un ejemplo de esto es el relejo de prensión (que hace que nuestro bebé recien nacido nos agarre el dedito al rozar la palma de su mano) y que posteriormente da lugar a la conducta voluntaria de coger.

El niño en primer lugar adquirirá control sobre su cabeza, después tronco, piernas y pies hasta conseguir dar sus primeros pasos. A su vez el desarrollo de sus bracitos ira desde tomar el control de sus hombros en primer lugar, hasta terminar controlando sus manitas que les permitirá desarrollar la prensión cúbito palmar hasta la pinza digital superior.

Provocarlos para que giren sobre su barriguita, que pasen los brazos hacia delante cuando están echados, aprender a sentarse, sostenerse sobre las dos piernas... son habilidades y destrezas que podemos desarrollar a través del juego.

- Área perceptivo-cognoscitiva -

Cuando el niño nace percibe el mundo principalmente el mundo a través de los sentidos y las actividades recomendadas para el primer año de vida se pueden clasificar en dos tipos: sensoriales y cognitivas.

Si queremos trabajar la percepción podemos estimular la visión haciéndoles seguir objetos o personas de un lado a otro con la mirada. También podemos comprobar si reaccionan a un sonido cercano moviendo brazos y piernas. Realizar actividades con ellos de meter y saca, buscar o imitar gestos sencillos son algunas de las actividades que podemos trabajar con ellos para estimularlos.

- Área del lenguaje -

Solemos pensar cuando hablamos del lenguaje que solo nos referimos a las palabras, pero el niño empieza a comunicarse y generar lenguaje desde que nace a través del llanto, risas, ruidos y gestos por eso debemos buscar momentos en los que se interactúe y el juego es un fantástico propulsor del lenguaje. A través de canciones, cuentos, dramatizaciones y presentación de objetos estamos estimulando su área lingüística.

- Área social -

El bebé cuando nace está sometido a un exceso de estímulos, pero solo atiende a aquellos que son relevantes para él. Poco a poco aprende a responder y muestra sus primeras sonrisas, balbucea y demanda la atención del adulto. Durante el primer año de vida se establecen principales relaciones de apego, que son fundamentales para el buen desarrollo cognitivo del niño.

Durante esta etapa ya podemos enseñarles a regular sus emociones y a gestionarlas a través de nuestro modelo de conducta y ayudándole a identificar las emociones básicas.

Esta etapa del niño es apasionante, lo vemos aprender a desenvolverse y asimilar conceptos nuevos de un día para otro. Disfruta de esta etapa al máximo porque se pasa volando ;)

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